Vivo de alquiler. ¿Necesito un seguro?

Inquilino

Puede ser que quién viva de alquiler, haya pensado en alguna ocasión, en la necesidad de contratar un seguro de hogar. Y tal vez podríamos haber llegado a la conclusión de que que si el propietario ya tiene seguro, no nos hace falta. Pero la realidad es que llegar a dicha conclusión es un error.

Y  voy a explicar los motivos. Pero de entrada, recordad lo que dice el artículo 1902 del Código Civil:  “El que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado.”

Vamos a dibujar una hipotética situación:

Pedro es el afortunado propietario de una vivienda, la cual tiene asegurada; lo hace para proteger su propiedad, ( para el seguro, es el Continente ) y su contenido,en caso de tenerlo, contra daños: incendio, inundaciones, daños por agua derivados de roturas de tuberías, robo, daños causados por terceros, daños eléctricos, etc, etc.

Pedro decide alquilar el piso a Ana y Juan, un  matrimonio con dos hijos, Alberto y Rebeca. Dicha familia se instala y obviamente lleva al piso cosas de su propiedad: ropa, enseres, cubertería, equipos electrónicos ( ordenador, tablet, tv…) y todo lo que una familia pueda tener en propiedad.

En el supuesto de que unos cacos, en ausencia de Ana y Juan, que han salido de fin de semana con sus hijos, rompan la puerta y lo desvalijen, la póliza de Pedro tan solo cubriría los daños causados a la puerta y los daños o robo del contenido propiedad de Pedro. Todo lo que falte del piso y fuese propiedad de Ana y Juan no tendría cobertura. Vaya faena, pensarán Juan Y Ana… Pero es que eso es pecata minuta con lo que os voy a relatar ahora.

Imaginemos que Juan está haciendo de comer,  y por un descuido al irse por unos instantes a otra estancia del piso, el aceite de la sartén se calienta hasta tal punto que se inflama, prendiendo fuego en la campana extractora, y de ésta, las llamas pasan a los muebles a ella adosados… Cuando Juan llega a la cocina, ve el incendio y corre a apagarlo pero no logra sofocarlo  y se extiende. Rápidamente llama a los bomberos. Cuando estos llegan, lo sofocan antes de que éste dañe más viviendas.

Resultado del incendio: el 75% del piso dañado… Afortunadamente solo daños materiales.  Y Juan piensa:  Bueno, menos mal que el propietario tiene seguro y éste pagará los daños…
Y, efectivamente, después del peritaje correspondiente, la compañía de seguros paga a Pedro los daños causados por el incendio y la factura de los bomberos. Pero ahora viene la segunda parte.

La compañía, como cualquier otra persona, reclamará a Juan y Ana el importe de los daños causados ( imaginen que Pedro no tuviese seguro. De tener dinero, hubiese pagado los daños causados y luego, es obvio que se los reclamaría a Juan y Ana por haberle dañado el piso, ¿verdad?).

Así que si Juan y Ana no tienen un seguro de Responsabilidad Civil, le va tocar pagar los daños. Si son pocos, tal vez unos cientos de euros, podrán salir del bache. Si se tratan de decenas de miles de euros o cientos de miles, la cosa ya cambia drásticamente.

Creo que después de ésta historia, que sucede en la realidad bastantes veces más de las que creemos, solo puede haber un consejo: hacerse un seguro de Responsabilidad Civil lo más amplio que uno pueda permitirse o bien un seguro de hogar para garantizar, aparte de la Responsabilidad Civil, las propias pertenencias ( Contenido ) en caso de robo, incendio, daños por agua, etc.

Así que si se encuentra en la misma situación que Juan y Ana, y no tiene seguro de Responsabilidad Civil u Hogar, debería valorar hacerlo, porque es una herramienta que da tranquilidad y en caso de un percance, protege el patrimonio familiar.

No siempre es lo que parece ser.

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Recientemente ha aparecido en TV una publicidad sobre una supuesta compañía de seguros: Qualitas Auto. Y digo supuesta porque no lo es.

Qualitas es una marca comercial de una Agencia de Mediación inglesa ( EUI Limited ) propiedad de una aseguradora inglesa ( Admiral ) y que opera en España en Derecho de Establecimiento como EUI Limited, sucursal en España.

Resumiendo: Qualitas es un agente de seguros del Reino Unido. Bajo legislación como agente de seguros en Derecho de Establecimiento y no bajo legislación como Compañía de Seguros.

El producto que ofrecen es un conjunto de seguros a través de varias compañías: AICL Sucursal en España, Arag, GES y Europ Assistance.

Aunque todo esto está dentro de la legalidad lo que no parece ético es que se quiera dar una imagen de compañía de seguros, cuando no lo son. Porque creo que no he sido el único al que, antes de investigar un poco, Qualitas le parecía ser una compañía de seguros…

Ellos dicen: “La seguridad de una gran compañía”. Y punto.  Que curioso, ¿verdad?  Dejan a la imaginación de las personas que piensen que tipo de compañía es…

¿Cual es el motivo que empuja a los propietarios a proceder de esta manera? Creo que el consumidor de seguros se merece saber con quién está contratando un seguro, por los problemas que le puedan surgir o para evitar falsas expectativas.

Por cierto, comentar que Balumba pertenece también a EUI Limited, y en España tiene el mismo domicilio social y la misma forma de operar que Qualitas, y con las mismas aseguradoras. ¿Es posible que no saliera muy bien el primer negocio y quieran darle otro aire más serio pero siendo prácticamente lo mismo? ¿Vende mejor un actor famoso que un gusanito?

Os dejo el enlace al aviso legal de su página donde se puede ver lo que realmente es.

El cliente cada vez es más exigente

Lo oímos continuamente. Pero, ¿más exigente en qué?

Mi sensación es que la gran mayoría ( hay excepciones, por supuesto ) es exigente en el precio. Únicamente en el precio. El cliente quiere pagar cada vez menos. Es lógico, al estar inmersos todos nosotros en una situación económica complicada.

Ahora bien, mi pregunta es:  ¿pagar menos por qué producto? ¿Sabe el cliente porqué paga menos? ¿Analiza el cliente algo más que el coste? ¿Sabe el cliente de seguros de autos, por ejemplo, que cuando cambia un seguro por otro “igual, pero mucho más barato”, puede estar dejando de tener ciertas coberturas y prestaciones dentro de la Asistencia en Viaje, en la Responsabilidad Civil, en Asistencia Sanitaria, Vehículo de Sustitución, etc? ¿No se plantea el porqué de esa diferencia? ¿No duda de que ese “IGUAL” no es del todo cierto?

Y es que sin saberlo, puede estar sacrificando unas garantías por las cuales estaba pagando por creerse algunas publicidades televisivas que dicen cosas como No pagues más “por lo mismo”No, por lo mismo, no.

A las compañías aseguradoras, ofrecer servicios les cuesta dinero. Es obvio por lo tanto, que cuanto menos ofrezcas, más barato puede ser tu producto. No hay más “magia”.

¿Pero qué vamos a pedir los mediadores, si se permiten publicidades que dicen que comparan seguros cuando lo ÚNICO que comparan son precios? En todo caso deberían anunciar algo así como “comparamos PRECIOS de seguros sin comparar las garantías”.  Pero claro, eso ya no vende tanto.

Para ver lo absurdo que me parecen los comparadores actuales que tanto se anuncian, imaginemos un Comparador de Vehículos, a imagen y semejanza de uno de seguros. Los resultados que obtendríamos como mejores opciones serían Dacia, Tata, etc ( con el respeto debido a esas marcas ) y como “peores opciones” los Aston Martin, Ferrari, Rolls Royce… ¿ A que no tiene sentido ? Pues es lo que sucede con los comparadores de seguros: comparan únicamente precios sin conocer las necesidades reales de los clientes.

Cuanto más barato es algo, la lógica debe empujarnos a pensar que es porque el producto es de una calidad inferior.  Porque si vas a un supermercado y ves en la sección de charcutería un cartel que dice “jamón de Jabugo a 1€/kg”, todo el mundo sabe que a ese precio es imposible que sea jabugo. Será mortadela, será jamón cocido, será chorizo, pero no Jabugo.

Si el cliente de seguros fuese exigente en algo más que en precio, y desease tener un servicio de calidad, la lógica le empujaría a contratar seguros con profesionales, con Mediadores de Seguros, de la misma manera que si no se tienen conocimientos fiscales, uno contrata los servicios de un asesor fiscal, o si uno no tiene conocimientos sobre leyes, contrata los servicios de un abogado.

Los motivos están claros: el servicio, el asesoramiento y la información al contratar, los análisis personalizados de las necesidades de cada uno, la asistencia y asesoramiento en caso de siniestro que los mediadores prestan a sus asegurados. Eso es lo que todo el mundo debería obtener de sus seguros. Pero no todos los canales de venta de seguros pueden ofrecerlo.

Si alguien exige lo mejor en seguros debe saber que no puede obtener la excelencia del servicio y asesoramiento con un empleado de banca, una línea directa o con un comparador.

¿De verdad le damos el valor que deben tener los seguros?

Desde mi punto de vista, como profesional, veo el seguro como una importante herramienta económica para salvaguardar el patrimonio de las familias.

Es, de hecho, cuando llega un grave acontecimiento, como pudiera ser el incendio o robo en una vivienda o negocio, que pensamos en el seguro inmediatamente.
Y es en estos casos cuando nos preguntamos si tendremos todo bien asegurado y no antes.

Hago esta reflexión por lo importante de tener un seguro bien hecho, con sus cantidades correctas que nos permitan superar un grave incidente en nuestras vidas.

Y es que en los tiempos que corren se nos quiere hacer ver que da igual donde o con quien contrates un seguro y que lo único que importa es el precio.

Nadie va a negar que, efectivamente, el precio es algo a valorar, pero no lo único, aún estando en plena crisis.

Si vas a contratar un seguro debes valorar que la póliza que vas a pagar esté bien hecha, que te garantice poder continuar con tu negocio o forma de vida.

En caso de siniestro grave, un seguro bien hecho es el que te proporcionará, como bien digo, garantías de continuidad y tranquilidad.

Y es que al final saldrá más caro un seguro mal hecho, por muy barato que te lo ofrezcan, que uno bien hecho aunque sea algunos euros más costoso.

De acuerdo, me diréis, pero ¿y quien me dice cómo debo asegurar correctamente mi negocio, mi hogar, mi coche, mi salud…?

Pues un mediador de seguros PROFESIONAL. Es decir, ni un empleado de banca, ni un empleado de un taller de automóviles, ni un empleado de un call center de una aseguradora online o telefónica, ni un cuñado que hace seguros de vez en cuando para complementar su sueldo, ni nadie que se publicite como el de la foto de éste artículo, que por cierto, incumple la ley de mediación de 2006, al no hacer constar su registro en la DGS. ¿Será porque no la tiene?

La “publicidad” que aparece en la foto que acompaña el artículo me la encontré en Madrid hace un par de meses y me quedé perplejo. ¿Acaso alguien puede llegar a confiar su salud en una publicidad encontrada de esa forma en la calle? ¿Qué garantías tienes de que no sea un fraude? Yo es que no veo ninguna seriedad ni confianza en ello. Ni para el seguro de salud ni para ningún otro.

No me cansaré de repetir que debemos valorar no solo el precio del seguro, sino todo lo que lleva aparejado: asesoramiento en la contratación, coberturas y capitales y si cabe, lo más importante: el servicio postventa, es decir, la asistencia en caso de siniestro. Y aquí es donde continúan las diferencias entre un seguro y otro. Quien tenga un mediador tendrá a alguien que velará por los intereses del asegurado.

Decía Oscar Wilde  “Hoy día conocemos el precio de casi todo, pero el valor de casi nada”

Demosle al seguro el valor que se merece y no lo banalicemos, ya que en momentos serios es lo que nos aportará tranquilidad.

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¿Cómo funcionan las bonificaciones de los seguros de autos?

Lo primero que hay que aclarar es que no hay un estándar y que cada compañía aplica su escala propia de descuentos.

¿Pero en base a qué? Pues depende de la aseguradora, pero la gran mayoría en base a los siniestros que haya podido tener el asegurado en los últimos cinco años.

¿Y de donde recoge esos datos la compañía?

Pues de una base de datos llamada SINCO, propiedad de TIREA ( Tecnologías de la Información y Redes para las Entidades Aseguradoras, S.A ). Dicha base de datos “facilita el acceso a información contrastada y fidedigna de sus pólizas, y si los hubiera, siniestros asociados a las mismas, en el momento de suscribir un nuevo seguro para su automóvil.”

Cuando vas a pedir precio de un seguro de auto a una aseguradora, con los datos que le facilitas ( DNI del Tomador, nº de póliza y matrícula ) se conectan a la base de datos y ésta les indica si ha habido siniestros o no, en base al DNI del Tomador del seguro ( sí, el Tomador es quien tiene la bonificación, ni conductor ni propietario )

Una vez que el sistema devuelve dichos datos, cada compañía y según su criterio de suscripción, aplicará un descuento sobre su tarifa. Obviamente a más siniestros, menos descuento.

Resumiendo: la consulta al SINCO no devuelve un porcentaje. Devuelve el nº de siniestros en los últimos cinco años y en base a eso cada cía. y según su criterio ofrecerá un porcentaje de descuento según seas mejor o peor conductor: por ejemplo si no has tenido siniestro alguno te podrán descontar un 60% de su tarifa. O si has tenido uno hace 3 años, te harán un descuento del 40%. Pero insisto, sobre su tarifa, no de lo que venías pagando en tu anterior compañía.

Pero como dije al principio, no todas las compañías están adheridas al sistema de TIREA. Hay varias, y entre ellas una mutua muy conocida en Tv, que no usan este sistema, y por lo que os voy a contar, presumen de que es la aseguradora que menos bajas tiene.

¿Y esto de no estar en el SINCO es bueno o es malo?

Pues depende de cada caso y a lo que uno le interese, pero lo que sí hay que saber es que cuando un asegurado de una cía. que usa el fichero SINCO se va a otra de esas compañías que no lo usa, si después de un año, dos o los que sean, quiere volver a una aseguradora que sí use el sistema, tendrá un problema, porque es “como si no tuviera historial” y por lo tanto no le podrán ofrecer descuento , básicamente, porque no lo pueden verificar al no existir datos sobre ese DNI en el último/últimos año/s. ( ¿Entendéis porqué cierta mutua presume de no tener tantas bajas como otras aseguradoras? Porque una vez dentro, salir se hace complicado…

La alternativa es solicitar en papel un certificado a la cía. que por ley deben entregar en un máximo de 15 días, que debiera valer para la nueva compañía. Sin embargo y por experiencia, dichos certificados a veces son como papel mojado.

Aquí os dejo las compañías que sí están adheridas al fichero SINCO a fecha de Abril – 2016

De ésta manera, si cambias de compañía, tendrás la seguridad de que el historial en TIREA continua intacto y no te encontrarás con sorpresas si por algún motivo decides cambiar de aseguradora.

¿Cómo se elige un seguro en España?

Un consumidor de seguros en España puede formalizar un contrato a través de diversas vías:

1.- Contratar directamente con la compañía de seguros.
2.- Contratar a través de un banco
3.- Elegir un mediador de seguros. (Y aquí hay que distinguir entre un profesional titulado y un comercial de una aseguradora, pues no tiene absolutamente nada que ver.)

Una vez visto esto, el consumidor puede preguntarse si existen diferencias entre contratar de una manera o de otra o si da lo mismo. Respuesta: si hay fórmulas distintas, habrá resultados distintos.

Si partimos de la base de que un seguro se contrata para protegernos es conveniente saber lo que se compra, pues de ello dependerá nuestro patrimonio. Así que debe interesarnos saber qué y cómo debemos asegurar, qué cuantías, que coberturas, etc.

Es posible que creamos poder hacerlo correctamente nosotros mismos, y que por lo tanto, contratar directamente con la compañía, nos ahorrará tiempo al poder hacerlo desde casa por teléfono o internet. Eso es lo que las compañías quieren, que creamos que todo es tan sencillo como 5 clicks de ratón. Efectivamente, comprar algo por internet o por teléfono es sencillo, pero ¿Estamos comprando bien? ¿Conocemos la “letra pequeña” de todos los seguros? ¿Tenemos toda la información posible para saber si estamos eligiendo bien?

Personalmente no lo considero recomendable, pues estarías prescindiendo de quien te puede asesorar en la compra y quien estará de tu lado si ocurre el siniestro para ayudarte a su resolución de la manera más favorable.

Y como muestra un botón: Hace ahora casi un año y sin proponérmelo, me vi asesorando de forma altruísta en la página de Facebook de una compañía de seguros directos, pues la gente no sabía cómo hacer sus seguros, además de tener dudas legales. Al final el comunity manager de la compañía me prohibió el acceso. Sencillamente no les gustó que un profesional del sector y ajeno a su empresa, asesorara más y mejor que la propia compañía.

Por su filosofía de empresa, no pueden tener profesionales atendiendo a los clientes, puesto que eso cuesta dinero, dinero que es dedicado a la gran cantidad de publicidad que emiten y un call center con escasa formación. Así que su presupuesto no lo gastan en profesionales que asistan al cliente, sino en publicidad y a telefonistas con cualificación tremendamente inferior a lo que un mediador ofrece.

Si os pasais por algún foro de seguros, vereis que más del 90% de las consultas que se vierten, son relacionados con seguros directos, bien para saber cómo hacer un seguro o bien porque tienen problemas con algún siniestro y no saben qué hacer. Al final, la mejor ayuda la encuentran en respuestas de mediadores de seguros.

Siguiendo con otra de las opciones, uno puede pensar que contratar un seguro en un banco es recomendable: hay alguien que me lo vende y alguien con quien puedo hablar. Hasta ahí bien, pero… el bancario que nos atiende no es un mediador de seguros, es un empleado del banco al que le dicen que tiene que vender un número de seguros determinado al mes, el cual tiene una formación escasa o nula, que en caso de siniestro se limitará a darle al cliente un número del teléfono para llamar o se limitará a enviar el parte a la aseguradora y nada más. Y dado que tiene que hacer un número de seguros al mes, le dará igual si ese seguro le conviene al consumidor o no. Lo que le importa es cumplir su cupo de seguros al mes, al igual que antes tenían que “colocar” su cupo de participaciones preferentes…

Tener la creencia que hacer el seguro con el banco es más “seguro” pues está el banco “por detrás”, como mucha gente piensa, es otro error. El banco tan solo está como red comercial, como punto de venta. Nada más. Llegado el siniestro la plantilla del banco no nos asesorará ni nos ayudará a solucionar nuestros problemas.

Además, las pólizas formalizadas por bancaseguros suelen estar pésimamente confeccionadas, con los capitales en claro infraseguro en caso de seguros de hogar y comercios, con el riesgo que ello significa para el patrimonio del asegurado; en otros casos sencillamente los seguros no valen para el perfil del cliente, solo para engrosar los beneficios del banco, y por defecto de la aseguradora; en otros casos tienen escasas coberturas y precios altos…

En definitiva, un banco no aporta ningún valor al cliente de seguros.

Así que entre todo el bombardeo publicitario sobre seguros que hay hoy en día, tú puedes elegir tener una póliza de seguros con asesoramiento y asistencia profesional que te ayude a solucionar los siniestros de manera favorable y rápida. Está en tu mano tener un mediador de seguros que otorgue valor añadido y calidad a tus seguros.

Empezando por la Historia

El ser humano lleva en los genes la necesidad de seguridad y por ello ya en la antigüedad se las ingeniaban para no perder sus bienes.

Se sabe que los comerciantes chinos que llevaban sus mercancías en endebles embarcaciones, las repartían de manera que cada embarcación contuviera una parte de cada comerciante. Si una embarcación naufragaba, la pérdida afectaba a una pequeña parte de los bienes de cada uno. ¡Estaban aplicando el principio básico del seguro!

En Babilonia, el Código de Hammurabi promocionó la creación de una asociación que se encargaba de dar una nueva nave a los mercaderes que perdían la suya a causa de una tempestad y un nuevo asno al mercader que hubiese perdido el suyo.

A su vez, griegos con los “préstamos a la gruesa” y romanos con las “collegia tenuiorum” aportaron su grano de arena al seguro.

Ya en la Edad Media se crearon asociaciones para la ayuda mutua: “guildas” en Inglaterra, Alemania y Dinamarca.

Es entre los siglos XII y XIV cuando se produce el desarrollo del seguro marítimo, al mismo tiempo que aparecen otras modalidades de seguro contra robo e incendio. Como curiosidad, la primera póliza de que se tiene noticia se formalizó en Génova, en 1347.

En nuestro país vecino, Portugal, a finales del siglo XIV se desarrolló un seguro obligatorio para buques de más de 50 toneladas.

Y en nuestro país, los comerciantes de Barcelona organizaron el llamado Consulado del Mar, que en 1435 promulgó las llamadas Ordenanzas de Barcelona, cuyo objeto era sentar unas reglas para la práctica del seguro marítimo.

Posteriorme Amberes toma, en el siglo XVI, el liderazgo asegurador, liderazgo que hasta la fecha habían poseído ciudades españolas.

Es en el siglo XVII, cuando Inglaterra se erige como nación dominante del comercio internacional y en 1601 promulga la primera ley de seguros.

A partir de la Revolución Industrial el seguro ha venido haciendo frente a los riesgos creados por el avance tecnológico y por la complejidad general de la nueva sociedad: nuevos medios de transporte, industrias complicadas, profesiones peligrosas, conciencia más acusada del derecho a reclamar los daños sufridos por la actuación de otras personas, etc…

Como podeis ver a través de este fugaz paseo, el seguro no es algo reciente. Ha venido labrándose en el devenir de los siglos, desde que el hombre siente la necesidad de protegerse y es por ello que, aunque haya quien quiera a día de hoy hacernos ver que un simple seguro de automovil es algo sencillo, nada más lejos de la realidad: un contrato de seguro lleva aparejado una legislación tremendamente amplia y por lo tanto, incluso con el más sencillo de los seguros, es más que conveniente que el consumidor vaya de la mano de un mediador profesional, que le asesore en la contratación y le asista en caso de que se produzca un siniestro.

Para aquellos a los que la historia no les guste, deciros que el próximo artículo tratará otro tema :-)



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